5 de agosto de 2010
Los malos hábitos y la vida entera
Hay dias en que, me parece, la vida entera está construida por malas costumbres: malos hábitos históricos, de comportamiento, vicios emocionales, desagradables conductas aprendidas en la tele, en la calle, en casa o en cualquier lugar.
Platicando con un amigo que ha vivido varios años en Europa, le explicaba que todas las cosas que me provocaban estrés devenian de una u otra manera de los malos hábitos de la gente, de la poca disposición de elegir guiados por el más elemental sentido común, de la falta de educación y compasión por el otro. ¿Ejemplos? : manejar en el Periférico a merced de los microbuseros, subirse al metro -y todo lo que ello implica-, ir a comprar un café y que te lo den frío y mal, etc.
Él me explicó que en Europa las cosas marchan de manera diferente, pues todo tiene un orden establecido y que aún así la gente se las arregla para sabotearse los días:
-"Manejar es sencillo, el metro pasa a sus horas y no hay mil vendedores ambulantes gritones, comprar el café no implica problema alguno... la onda es tirártelo encima y nefastearte nomás por el puro placer de tener algo de qué preocuparte"
Esa también es una mala costumbre.
Abro este blog con la pura intención de volver a mi mala costumbre más amada: Escribir como compulsión. Lo dejé y si éste ejercicio me va ayudar a retomar mi disciplina-compulsión me doy por bien servida.
Que me lean y haya retroalimentación: es ganancia.
Que no me lean y no haya retroalimentación o que me lean y no haya retroalimentación será una mala costumbre.
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