16 de mayo de 2012

Luto de ti + Funeral not

Ahora que llueve y estoy en el lugar más inverosímil para publicar ésto (un salón de belleza en Zona Rosa) y recuerdo lo rota del corazón que estaba la última vez que escribí para ti... 
comprendo que la muerte -de las relaciones- es un proceso verdaderamente ridículo y progresivo. Es por eso que este par de textos van de la mano. Porque lo que se pudo perder se perdió y lo que no está por verse y en esta noche se me antoja que carece de importancia alguna.






Luto de ti
(Requiem de lo inconcluso y el silencio)


Creo que cuatro meses han pasado desde que te fuiste. El polvo residual de lo que se nos rompió cayò como una cáustica pátina encima de mi corazón.

En alocadas pesadillas te me apareces montada en un caballo gris para restregarme tu ausencia y tus motivos en la cara. Me despiertas de madrugada y siento un hueco helado -con la forma de un puño- que me roba lo cálido de tu recuerdo, de unos miércoles, de varios tragos, de nuestras incontables platicas de carro.

A la distancia metafísica espero una señal de vida, una llamada con noticias tuyas y una explicación fantástica que nos pone para siempre a salvo de lo pasado y de la peor de las tragedias de nuestro microcosmos.

Conforme pasan los días noto que me condenaste a un silencio a prueba de necios que ni el inconsciente mismo puede atravesar. En esta negra quietud que me impones, exorciso las ideas teñidas de jamáses, de que jamás vuelvas y de que si vuelves te guarde rencor por las cosas que te haz llevado.

¿Alguien te pudo explicar alguna vez lo mucho que me dueles? Eras un consuelo absoluto y ahora es un nudo en la garganta que me espina cuando siento deseos de hablarte y un dolor detrás del ojo derecho que me da cada vez que te extraño.

El ocaso aparece frente a mis ojos y no sé si vuelvan a posarse confiadamente sobre los tuyos otra vez. No tengo un vestido negro y no siento deseos de comprar una corona. No sè ni siquiera si ya es tiempo de asistir nuestro funeral.






Funeral Not
(monólogos de mi inconsciente)


Es que ésta vez no hubo desasosiego ni culpabilidad cuando desperté. Soñé contigo una noche antes de tu cumpleaños y por primera vez desde la ruptura, el sueño no fué terrible.


Era la víspera del año nuevo. Lo sé porque Sara y Melo andaban por ahí, muy bien vestidas y porque había un señor que me ofrecía langostas a precios de risa loca.


Estábamos en una fiesta en tu casa onerosa de molduras de hierro, placas gruesas de vidrio esmerilado y ladrillos anaranjados. Había luz y siluetas. Yo buscaba un baño y lo encontraba pero la cerradura no servía.


Luego buscaba a Melo y la topaba. Luego buscaba a Sara, hasta encontrarla, para irnos de ahí porque ya iba a ser año nuevo con langostas.


Te veía con ella, siendo anfitrionas de la fiesta y me despedía serenamente.


Partía con Sara y para salir del jardín de tu casa tenía que atravesar una especie de canal de irrigación.
Estaba sucio y frío. El agua era negra y espesa como un picadillo de carne negra. Yo tenía que salir de ahí y salí. Me molestó más lo helado del agua que la mugre en sí.


Es tiempo de perdonarte en vigilia o en sueños porque nunca junté cojones ni corazón para asistir a nuestro propio funeral y por que te extraño y por que una parte de la vida misma eres tú. 


Ahora la de los cojones tendrás que ser tú que yo me los he gastado exigiéndole tercamente al vacío que te devuelva junto a mí.




Si sacamos un vestido negro. 
Si sacamos dos vestidos negros. 
Si sacamos tres vestidos negros. 
Yo no me pondré velo. 
Yo sí te puedo mirar a los ojos.