12 de octubre de 2010

¡Que me dejes en paz!

Recordando la tesis de Francis Alÿs: Uno no puede mantenerse ajeno al fenómeno que observa, pues con el simple hecho de estar ahi lo está alterando. Si no me creen, pregúntenle al fotógrafo... o al águila.


Mírate al espejo y analiza fríamente tu anatomía. Tus uñas son cortitas y endebles. No tienes unos dientes fieramente sobresalientes. Si te subes a un árbol tu piel se va a razgar aunque sea un poquito. La realidad es que a pesar de ser la so called especie dominante, no tenemos ventajas competitivas reales ante ningún animal. No nadamos más rápido que ninguno, ni corremos rápido, no tenemos alguna glándula para expulsar alguna especie de arma química... nada. Meterse con los animales es mala idea. Punto.

Y ahora unas fotos cotorras :)

-¿Qué chingaos haces en mi estanque?



Los kanguros odian a los paparazzis

Recién nacidos y cocodrilos: una combinación ganadora



-Bájese puto