
Nueve de la mañana y salgo a trabajar, pero antes de llegar a la oficina haré un conteo de todas las personas que quieren que comparta con ellos (a la buena, a la mala o a cambio de algún servicio o producto) un poco del dinero que me dispongo a ganar.
Il Tenore Italiano
Saliendo de la casa, en la esquina hay un gordo carnicero. Es la personificación de un cantante de ópera, grandote de hiperbólica panza, con un cabello negro lustroso y una barba pobladísima. Todo un personaje, en fin.Ataviado con una bata blanca manchada con primeras gotas de sangre de la mañana él quiere ser el primero en recibir algo. Quiere que le sonría. Siempe que me ve salir se acerca lo más posible a la puerta del local y me echa "aguas" para que no vaya yo a chocar con otro carro. Yo volteo a verlo con cotidiana gratitud. Le sonrío y gesticulo un "gracias". Él está contento y vuelve a los bisteces. Yo estoy contenta porque él está muy padre y no puedo evitar imaginarlo cantando Funiculi funicula cuando me voy.
El gemelo bizarro de O Town
Dos kilómetros más adelante, en un semáforo sale el primer limpiaparabrisas. Cuando él llegó a ese crucero mi prima y yo detectamos un poco de familiaridad en su cara. Después de días enteros de tratar de recordad por qué se nos hacía conocido, llegamos a la conclución que era una especie de gemelo bizarro de Erick Michael Estrada, un muchacho desechable que salió alguna vez del Making the Band, un reality de Mtv.
Después de horas contemplándolo en espera de la luz verde, éste limpiaparabrisas cuya principal característica es su radiante sonrisa, ya me conoce. Cuando se acerca con su botellita de pet y la goma con la que limpia los parabrisas le digo que no gracias con el dedito índice y me sonríe. Nos damos los buenos días y continúo mi camino. Ojalá todos fueran gentiles como él. El colorido ejército
Ex.convicto
El estereotipo de un cabrón de miedo que recién acaba de salir de la cárcel se materializa ante mis ojos. Es grandote, moreno, tatuado con tinta de pluma bic y tiene el pelo largo y rizado y la nuca rapada. Intuyo que esos brazotes no están hechos a base de dejar inmaculado cada parabrisas que pasa frente a él. Se acerca al carro y mi corazón late con fuerza. No me gusta como me mira, como si calculara algo.Le digo que no con el mismo índice de siempre pero a él no le importa, se acerca y desde lejos mancha el vidrio con un líquido rosa que sale de su botella arrugada que alguna vez fué de Pepsi. Lava un pedacito como para convencerme o aterrorizarme... insisto con un no más calladito y discreto. Me mira reflexivo y se va. Verde y avanzo.
Has de cuenta El Machete, hija.
Caja llena de flanes y de olvido
A un alto del CCH Azcapotzalco hay un viejito divino con una caja rubbermaid rectangular con de flanes. Se mueve trabajosamente entre los carros con una sonrisa desdentada que llena mi mañana de calidéz...para posteriormente dejarme sumida en el desamparo más cruel. ¿Por qué éste señor de 70 años no puede pasar el ocaso de su vida reposando?Caja llena de flanes y de olvido
Entiendo que tener una vida activa es importante para la gente mayor pero trabajar para sustentarse caminando de aqui para allá con las rodillas entumecidas de tanto frío y tantos años me parece inhumano. Además, los viejos les valen madres a todos. Nadie calcula que uno también llegará a viejo y lo horrendo que es el abandono al que los somete la sociedad. Lleno de achaques ha logrado vender gran parte de sus flanes, y se resguardece de los carros en un camellón.

What's with the wig?
Seria, paso los demás altos y llego hasta Marina Nacional donde ya espera What's-with-the-wig. De verlo imagino que no ha tenido una vida fácil, pero tampoco aburrida. What's-with-the-wig tiene cuatro dientes en toda la boca lo cual lo dota de una sonrisa que me hace pensar en hipopótamos.Lleva una camiseta de los Tigres UANL y una maltrechísima sobra de lo que alguna vez pudo haber sido una peluca de colores de algún payaso atropellado (de ahi en nombre What's-with-the-wig haciendo una breve reflexión sobre la ontología de tal peluca). What's-with-the-wig le entra al chemo durísimo. Lo sé porque ha pasado junto a mi un par de veces y siento que se me despintan las uñas con su sola presencia. Cuando el semáforo está en rojo hace malabares con pelotas que nosotros no vemos.
Como nos vende su habilidad y no su ilusión coronada por su insólita peluca, casi nadie le da dinero. Se frustra y se va caminando mientras de su pantalón sale una estopa. Habla solo o con las pelotas que no vemos. Se aleja.

La mona hostil
Casi a un costado de un edificio de Luz y Fuerza de Sullivan hoy me salió un chemo espacial que yo no conocía. Traía la ventana abajo y no lo oí venir. Me ofreció limpiar el parabrisas pero no traía otra cosa que su mona en la mano. Le dije que no gracias pero sentí miedo y opté por subir el vidrio. Luego me pidió dinero a lo que contesté "no...gracias" .Antes de terminar de cerrarlo se enojó y me dijo "No cierres la puta ventana" pero como ya la había terminado de cerrar pues ya qué. Se enojó más y se quedó junto a mi vociferando cosas y me acordé del mail que dice que si estás a punto de convertirte en una víctima de crucero que choques con el de adelante para llamar la atención. Mientras tomaba la decisión y me esforzaba por no mirarlo a la cara, le pegó una patada al carro y un sonido hueco de lámina hizo latir bien fuerte a mi corazón. Golpe de adrenalina y el semáforo rojo.
Finalmente se aburrió y se perdió detrás de un microbus. Se pone en verde y avanzo hasta atravezar Thiers.

Para cuando alcanzo a ver la Diana, se me ha pasado el susto y la gente que camina entre los carros sólo ofrece agua Nestlé, obleas y pelotas pa'l estrés. Pienso en comprar una pero ya llegué a la Condesa. Son las diez de la mañana y mi parabrisas me parece más sucio que jamás.





