28 de septiembre de 2011

De intuición y tripas


Deberías intuir (por lo menos) que sí... en aras de que no me impaciente, ni me llene de tedio y aviente mi sombrero de paja para arriba dispuesta a no cubrirme la cabeza ante tu presencia jamás.

Deberías tener certezas de que ajá para dejar que te procure. Y deberías llamar más seguido a mi puerta buscando únicamente una taza de té y una tarde de cobijo bajo el algodón.

Quiero contigo una tarde donde el sol nos consienta con el último esfuerzo antes del otoño definitivo. Quiero fumar contigo en silencio y saber que intuyes que sì. Y que todo el mundo y mis tripas y las llamas giren todas a tu al rededor y me retes -porque no sabes más- me dejan pensando que tú no intuyes nada.

fig. 1 .Dispositivo de llenado de tripa


27 de septiembre de 2011

Zanate



Con una nitidez inquietante aún puedo oler los eucaliptos de Acatlán destilando algo mentolado en el aire tibio de marzo.

Salimos del cine y nos dirigíamos hacia un jardín. Mientras caminábamos me detenía de su mano dorada... ella pensaba que yo la tomaba de la mano por cariño o por apego, pero la verdad la utilizaba para detenerme porque marzo y su cabello y sus piernas y los eucaliptos y su piel eran demasiado para mí y juntos me hacían temblar.

Su enojo comenzó porque sonó mi teléfono y contesté. En ese momento arrancó violentamente su mano de la mía y caminaba furiosa 13 pasos delante de mí. Yo que atrapaba su nombre entre un suspiro, una nube y un estornudo y ella que se encabrona porque me hablan por teléfono. Pffff.

Me tomó varios minutos explicarle la llamada (como si las llamadas tuvieran que explicarse) y se encontentó a medias. Me tiré junto a ella en el pasto, repleto de alergias -quèmeimporta- y de la posible idea de pasar la tarde entera junto a ella. Y nos sumimos en un sopor que (de su parte) tendía hacia la indiferencia.

Entonces llegò volando un zanate y yo me quedé viendo cómo se comía los cachos de comida olvidados en el pasto. El zanate y su dieta equiparable a la de un estudiante veinteañero (cheetos, petroleras, tutsi pops,tacos de pollo, tortas al pastor, macarrones y manzanas): el zanate con acné y carnívoro y botanero acostumbrado a comer cosas con salsa valentina. Me divirtió la idea y de repente una piedra del tamaño del pájaro la interrumpiò.

Yo no volè despavorida tras el zanate porque no tengo alas. Ella seguía enojada por la llamada y aprovechó para lapidar al ave. Le pregunté que por qué había hecho eso. Atinó a contestar: "No quiero que veas a la urraca ni a nadie. Sólo a mi".

Fué la primera vez que alguien sintió celos por mi.

:)

El quiscal mexicano o zanate mexicano (Quiscalus mexicanus) es una especie de ave paseriforme de la familia Icteridae que vive en América.