Fui al súper hace rato y me saca de onda la satisfacción tan doméstica que me provoca.

Así nomás
Tengo reflexiones bizarras cuando hago cosas de cocina como guardar latas en la alacena, acomodar el refri o disponer de manera apetecible las frutas y vegetales (cortar en minuciosos cubitos el mango, hacer ralladura de jícama, de manera que cuando tenga hambre no piense "fuchi-y-gueva-comida-sin-pelar").
Lidiando con un pepino obscenamente grande (según el ticket pesa 770 gramos) me descubro a mi misma llevando a cabo una conducta aprendida hace muchos muchos años.
Cuando tenía 7 años mas o menos, mi abuela nos dejaba tener cierta injerencia en la cocina, o bien, nos obligaba a ayudar con las faenas no peligrosas; depende de como lo quieran ver.
Empanizar bisteces, exprimir limones en la jarrota de agua, pelar verduras para ensalada o poner la mesa (¡Agh, como me cagaba poner la mesa con los 49 sets de cubiertos cada vez!) eran labores hábilmente delegadas por mi abuelita que capitaneaba parapetada detrás de su mandil de cuadritos sendas comidas completas de campeonato.
Cuando eras mayor y menos lela te dejaban pelar zanahorias y pepinos. Y ahí comenzó esta extraña costumbre que no sé de dónde viene pero que hace rato -ante mi propio asombro- la repetí sin cuestionar.
Cuando pelabas los pepinos debías partir la puntita y tallar con la parte cortada la parte que habías cortado (¡!) y luego repetir la misma acción del otro lado. Si lo hacen descubrirán una especie de espuma que sale de las dos partes del pepino. Según mi abuela, ésto le quitaba lo amargo al pepino.
No sé si sea cierto, no sé si esto obedezca a algún mal de ojo que le echaron a los pepinos ancestrales, no sé si alguna vez a partir de ese día he comido algún pepino al que no se le haya aplicado este procedimiento, pero me tiene intrigada como todas y cada una de las veces que he pelado pepinos lo he hecho.
Ya más consciente en la ontología del pepino, me pregunto cuántos pepinos de los que he probado en la vida han sido tallados de sus dos lados. ¿si no lo fueron, me enterè? ¿noté diferencia sustancial entre uno tallado y otro no tallado? Estoy intrigada.

Tengo reflexiones muy raras -que tienen que ver con la rama que estudia mi propia antropología- dentro de la cocina. Tengo 770 gramos de pepino recién pelado y partido y varias preguntas qué hacer.
La dulce memoria de mi abuela y nuestros momentos más cotorros ambulan en mi mente y mis procederes... y ahora sé, son una parte inexplorada para mí.
