12 de agosto de 2010

La última mala costumbre



Vivimos en país con una situación de inseguridad bastante peculiar. Nos toca a todos y nos puede tocar en todos lados. Si en un oxidado microbus nos rifamos la vida, de peatones no nos va mucho mejor, y manejando ni se diga...

Como ejercicio es interesante ir contando las veces que a lo largo del día estamos en situaciones de muerte...cuéntenlas, de veras, es inquietante.

Pero bueno, no hay de otra. Sin embargo existe una mala costumbre -de unos cuantos- que consiste en ponerse en el sendero de la muerte, agachados y con los pantalones en los tobillos. Aquí unos cuantos ejemplos:

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1. Muerte por sauna:

El ruso Vladimir Ladyzhenskiy murió tras permanecer seis minutos en un sauna a 110 grados Celsius, en la final del Campeonato Mundial de Sauna en Finlandia, indicaron los organizadores.

Tras varios minutos en la cabina de sauna a gran temperatura, el aspirante ruso al título sufrió un colapso y falleció en el mismo lugar de la competición. La víctima había salido tercera en la competencia del año pasado.

Su rival, el finlandés y pentacampeón mundial Timo Kaukonen, fue llevado de emergencia a un hospital en la ciudad de Lahti, al norte de Helsinki.
Cabe indicar que el certamen fue suspendido de inmediato tras el incidente, indicó el organizador Ossi Arvela. La policía está investigando los hechos.
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¿Netaaaa? ¿No topan que 100 es el punto de ebullición del agua y dado que el cuerpo humano está conformado por una gran cantidad de esta es mala idea a simple vista? ¿Qué ganan con ser los más chingones del sauna? ¿Les iban a dar un par de barriles de cerveza? ¿Mil dólares? ¿Qué te pueden dar que valga la pena? ¿ Que no Finlandia no es uno de los países más escolarizados del mundo?

Ahorita mismo no se me ocurre una respuesta.






El video es sórdido:

http://www.youtube.com/watch?v=djecx_ha9xM&feature=player_embedded&has_verified=1

2.Muerte por aguotas:

La submarinista francesa Audrey Mestre falleció el 12 de octubre del 2003 en momentos en que intentaba alcanzar una nueva marca mundial de buceo libre, en la que procuraba llegar hasta 171 metros de profundidad, mar adentro.

A pesar de que se trataba de uno de los momentos más importantes de su vida, la atleta Audrey Mestre, se observó triste y pensativa, momentos antes del intento que le costó la vida.
La buceadora francesa realizó varias pruebas con éxito, antes de sumergirse definitivamente, sin advertir nada anormal. La joven atleta había entrenado por cuatro meses para estar preparada para el evento, en que trataría de romper el récord mundial.

De batir la marca, Mestre y su esposo Pipín Ferrer sentarían un precedente al superar ambas categorías, tanto femenina como masculina.

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¿Y qué chingados? ¿El récord rescata de la más alocada de las melancolías a Pipín Ferrer? ¿Vale la pena morirte por romper un récord que algiuien más va a superar en unos años?

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3. Muerte por impertinencia:

Un hombre de 46 años muere al ser cogido por un toro embolado en Godella (Valencia). Los anclajes donde van sujetas las bolas de fuego le seccionaron una arteria del cuello. El hombre había sido expulsado dos veces por los organizadores porque era evidente que estaba borracho.




4.Muerte por barba: El austriaco Hans Steininger supo ser famoso por tener la barba más larga del mundo (de casi un metro y medio) y por morir a causa de ella. Un día de 1567 hubo un incendio en su ciudad y en la huida Hans se olvidó de enrollar su barba, la pisó, perdió el equilibrio, tropezó y se rompió el cuello.




5. Muerte por que sí:
Cuatro estudiantes catalanes desaparecen en México al volcar su balsa cuando trataban de cruzar el Río Gallinas, cerca de la localidad de Aquismón.

En la oficina de turismo les informaron de la prohibición de cruzar el río, que venía excesivametne crecido, para ir a la cascada Tamul, y les ofrecieron otra excursión alternativa, pero en la plaza del pueblo se dejaron convencer por un tipo desconocido de que en realidad no era tan peligroso y de que él les garantizaba el viaje. Los cadáveres han ido apareciendo poco a poco, pero aún hay uno sin localizar.



6.Muerte por favor:
Un senderista en España sale a hacer una ruta y hasta el momento no se ha vuelto a saber nada de él. Más de 60 personas llevan un par de semanas rastreando la zona. A pesar de que se supone que es un experto montañero y espeleólogo iba solo, y no llevaba GPS ni teléfono móvil (tres pecados mortales si eres un experto).

Puesto que sólo llevaba comida y agua para tres o cuatro días y sólo se explica su desaparición como resultado de una caída en un barranco o una cavidad que desconociera, es casi seguro que debe llevar bastantes días muerto.
Alguien habrá dicho ya: “Ha muerto haciendo lo que más le gustaba”, como si eso lo justificara todo, porque el hecho de que algo nos guste no significa que nos guste morir haciéndolo.



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En resumen... hay malas costumbres que nos pueden costar más de lo que en la vida nos alcance para pagar.

11 de agosto de 2010

Once the price, twice the flavour




Y si. Comer elotes, carne deshebrada, palomitas de maíz, frijoles, mango y otras cosas más nos garantiza que se nos atasque por lo menos un pedazito entre los dientes.

Pero no hay que angustiarse. Actualmente existen varios remedios para deshacernos de esos molestos trocitos de comida. Hay hilo dental, hay palillos y dental floss picks... todos ellos dieñados para sacar reiduos de comida de la manera más sencilla y discreta posible...no en público.

Hace un mes me encontré en un camión a un señorsín sentado hasta atrás. Le quitó la etiqueta a a su Coca de 600 y comenzó a estirarla, estirarla, estirarla. Ya que estuvo satisfecho, procedió a enredarla eficientemente al rededor de sus índices y luego abrió la boca grande y comenzó a limpiarse entre dientes. Como es obvio, me dió tanto asco que no pude dejar de verlo. Limpió concienzudamente sus molares, sus incisivos y sus colmillos...

Yo no sé de qué carezco que nunca los incomodo ni con los ojos ni con la mueca de desagrado que he de poner. Y pensé que era el top1, pero no. Hoy, en el metro Patriotismo, el señor de la Coca de 600 tuvo un súbito rival.

Por la curvatura de sus uñas concluí que era un albañil... y traía un palillo.
Abrió la boca a su media capacidad y blandió su mondadientes con la habilidad de Íñigo
Montoya1 arrancó toda una porción de bisteck de ellos. ¿Cómo supe? Porque procedió a masticarlo sonoramente. Sólo por eso.




Arrástrame al infierno y yo te arrastro a un lavabo para que aprendas a reservar tu higiene bucal al lugar donde pertenece.




1. Iñigo Montoya, personaje del libro La Princesa Prometida de William Goldman. Experto espadachín español que busca al asesino de su padre, un hombre con seis dedos, para vengarlo. En esa búsqueda se hace célebre su frase: "Hola, me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre. Prepárate a morir".

10 de agosto de 2010

Postergando lo inevitable





Ahora hablarè de mi mala costumbre, la màs terrible y de gueva: postergar.

Que si ahorita no me siento a escribir que porque es lunes y ademàs de estar desvelada estoy màs cansada que el fin.

Que si tengo que terminar un artìculo engorrosìsimo que llevo posponiendo dos semanas y si me enfoco en el blog nomàs no voy a acabar.

Es martes y no he terminado el artìculo engorroso...y tampoco he escrito en el blog. Por lo menos no posterguè la fruta que comprè el fin de semana: ya està toda toda pelada y picada y lista para guardar en un tuppersito y llevarla al trabajo o desayunarmela en casa.

La fruta que semana a semana guardo en el refri ejemplifica bien los terribles efectos de la postergaciòn. Comprar una papaya màs o menos madura implica pagar 16 pesos por kilo... si no la parto el lunes, para el miercoles darà claros signos de descomposiciòn. Hace un mes comprè una y aguantò estòica dos semanas. A la tercera tenìa germinadas sus semillas y fuè terrible partirla. Estaba super dulce, si...pero tambièn aguada y cada que la volteaba se me resbalaba de las manos.


¡Agh! Me choca tirar la comida sòlo porque no reunì el valor para comerla.

Las consecuencias son siempre nefastas. Intentemos postergar los movimientos de nuestros duodenos, el pago de la luz o sacar la basura. Intentemos imaginar que nos postergan la quincena, nuestra boda o la hora de ir a hacer pipì. Es terrible postergar.

Me imagino que es una cuestiòn de condiciòn humana... y poco se puede hacer.

Es martes por la noche, ya escribì en el blog y respecto a la fruta... ya està toda toda pelada y picada y lista para guardar en un tuppersito y llevarla al trabajo o desayunarmela en casa... para que luego mi duodeno no me ande postergando a mì.


postergar

  1. tr. Dejar atrasado en el espacio o en el tiempo:
    este asunto queda postergado a los ruegos y preguntas.
  2. Menospreciar,tener una cosa en menos que a otra:
    fue ella quien postergó la amistad al trabajo.
    ♦ Se conj. como llegar.