La estación de un metro random, de esos de la línea roja que casi siempre van vacíos -aún en horas pico- sin tanta gente. Salgo del subterráneo y me sorprende una bonita mañana del verano que agoniza.
Camino media cuadra escuchando a los Friendly Fires y me llama la atención un jardinero que picotea prudentemente una gran bolsa negra de basura con unas pinzas de punta y corte de mango amarillo. Me detengo a observar y le bajo el volumen a los Friendly Fires. Tengo mucha curiosidad.
A dos metros del jardinero se encuentra un compañero suyo, jardinero también, que estóico y menos osado que el de las pinzas amarillas se escuda detrás de la podadora y dos escobas de vara. Él está horrorizado.
Yo aún no entiendo por qué hasta que el jardinero número dos le pregunta con insistencia:
-¿Es o no es un cabrón, guey?
-Pérate, pérate.
Una amarga peste inunda el aire y llega hasta mi nariz. Yo ya sé que de menos, vivo si estuvo, más no a qué especie pertenece.
El jardinero osado continúa penosamente su picoteadora labor mientras que al otro le va a explotar la cabeza de emoción, terror, asco o de todas las anteriores juntas.
En ese momento me viene a la cabeza Francis Alÿs, que aprendió de la manera difícil que uno no puede jamás ser simplemente "el observador" de algún fenómeno. La simple observación es una intervención que afectará, o bien con el fenómeno, o con el sujeto voyeur. ¿Cómo lo descubrió? Se puso a grabar una botella de 1.5 litros de agua bonafont que iba de allá para acá en la plancha del Zócalo Capitalino por acción del viento o de los niños que hacían gala de sus futboleras habilidades pateándola. Allÿs ensimismado con la lente, se atravesó una calle sin mirar y fué atropellado. Así comprendió.

Francis Alÿs cotorreando con unos pirritos

El Zócalo, uno de los playgrounds favoritos del artista
Volviendo a la funesta escena de mi salida del metro... el estrés suplió a la más morbosa de las curiosidades. Tuve estrés de ser encontrada ahí por la autoridá, tuve estrés de ver otro muerto más, tuve estrés del estrés que de por si me provocan las imágenes de la guerra del narco (que no contra el narco, que es diferente) y de verlo ahí, a un metro de mi y sentir su putrefacción en la lengua o en la ropa durante todo el día.
El jardinero continuó su labor y antes de que le pudiera subir a los Friendly Fires, lo escuché decir:
-No mames. Si es.
Di la vuelta en la esquina y agradecí la resistencia de la bolsa negra de basura.

An airbag saved my life
(A plastic bag saved my corpse)
Qué pinche estrés. Cuando me lo contaste estuve haciendo mucho esfuerzo para pensar que jamás supiste si descubrieron o no a un cabrón muerto.
ResponderEliminarno mames Cristo Reinitaaaaa esas cosas solo te pasan a ti o a Sari, yo por eso siempre ando muy ensimismado y no pelo al mundo exterior... talvez por eso me asaltan tanto
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