
El neumotórax en llamas por una dadaista implosión provocada por emociones que no sabes que tienes. Luego viene una especie de autocompasión inducida, como de un patético abrazo que te das a ti mismo con las manos frías.
Y te cae encima la madrugada más larga del año, esperando que el teléfono suene, pero obvio no lo va a hacer. En la mañana arden los ojos-colillas-de-cigarro-sucio y te das cuenta que este mes será como un carnaval, pero al revés

No hay comentarios:
Publicar un comentario