16 de diciembre de 2010

De pulmones y carnavales



El neumotórax en llamas por una dadaista implosión provocada por emociones que no sabes que tienes. Luego viene una especie de autocompasión inducida, como de un patético abrazo que te das a ti mismo con las manos frías.

Y te cae encima la madrugada más larga del año, esperando que el teléfono suene, pero obvio no lo va a hacer. En la mañana arden los ojos-colillas-de-cigarro-sucio y te das cuenta que este mes será como un carnaval, pero al revés

Al revés

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