6 de julio de 2012

La mosca sin alas



De madrugada me despierto y me pregunto ¿dónde está la maldad más pura si no en la ausencia? ¿Dónde está el olvido si no en tu boca que me muerde, que se calla, que destila lentamente las cosas que no deseas recibir de mí?

¿Qué va a ser de mí si tu sonrisa quedó metafísicamente conectada con mi cerebelo, y tus pestañas a la punta de mis dedos y tus ojos a mi voluntad? 

Me invade la impresión de que hay demonio minúsculo tras de mí. "También representaba el viento del suroeste, que traía las tormentas, y también el portador de la peste y las plagas, del delirio y de la fiebre". Cada noche tengo fiebre.

Tenía estas ideas de house francés, bares obscuros y hermosos con pequeñas luces de colores tenues, bebidas ácidas color verde y azul. Beats beats y beats. Llegar contigo de la mano. Besarte en cualquier momento. Tu y yo: una mezcla finísima de narcisismo y hedonismo. Cáduca. Improbable. Lejana cada vez.

Oníricamente te anclas a mi inconsciente y me confundo sin saber cuando despertar. Eres un sueño de la cual fui arrancada antes de topar el final. No sé cómo terminas. Eres un muffin lleno de clavos. Eres un regalo, del tipo de regalos que dejan un agujero en el estómago después de desenvolverlo. 

Voy a apilar todas las horas muertas y a rellenar con sus cadáveres los huecos de todas las cosas que no entiendo.


Voy a comprar un helado de yogurt. Voy a quedarme tan quieta como una mosca sin alas. Sin zumbar.



"yo oí el zumbido de una mosca cuando moría"
-Emily Dickinson

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