26 de noviembre de 2012

Homemade Homenaje


Me acuerdo que me preguntaste por qué nunca me enamoré de ti y en realidad nunca te he podido contestar. Inmediatamente  me viene a la cabeza el día en que te vi caminando por la banqueta con tus camisas para planchar en la mano y casi caigo de la bici porque me crushée. Segundos después te reconocí detrás de tus lentes gigantes y me ruborizé.

En realidad si lo que  tú querías era romperme el corazón, convertirte en una mala costumbre y que te escribiera en momentos tormentosos es posible que lo hayas logrado, o bien, que no sea necesario.

Te voy a contar.

Eras flaca, alta, güerita y adolescente. A mí me daba gusto verte llegar con tu hermano porque sabía que aunque estuvieras 15 minutos íbamos a echar todo el desmadre que ese lapso tan corto permite y lo hacíamos. Siempre me caíste muy bien y asocio tu cara al bienestar que uno únicamente siente a los 17 sentado afuera de el 7 eleven.

Después pasaron suficientes años como para que cupiera una licenciatura.  Cosa más atípica encontrarte un lunes porque salí temprano del Radio. Yo nunca salgo temprano ni enfoco cosas en el metrobus... y a mí que no me gusta saludar a la gente -que hace mucho no veo- en la calle porque me saca de pedo que me pregunten "¿Cómo has estado? " (porque es difícil contestar, cuando pasa mucho tiempo los estados por los que he transitado son directamente proporcionales al tiempo que pasó) pues me dio tanto gusto verte que te saludé y tengo la certeza de que esa fue una de las decisiones más acertadas que he tomado.Y entonces las vidas comenzaron a correr en paralelo de manera equitativa. 

Has sido una cosa sólida en las cosas que lo requieren y en las que no. Frivolidades muy padres tuyas-mías-nuestras, lavar tus platos, ir al súper, cocinar un día, discutir de desodorantes, explicarte el amoniaco, beber mucho de noche, las piñatas (hay muchas piñatas entre tú y yo), que me hagas un té y un sandwich y seas dolorosamente franca cuando te cuento desde la punta de mi cerebelo las cosas tan cual las voy viendo. 

Te echo de menos muy cabrón. Muy en plan Chavela Vargas, extraño las simples cosas. Fumar en tu balcón espiando a los de los panes mientras tú trabajabas en tus compus, ir por helado (hay mucho helado entre tú y yo), ver la tele, sentir que nuestra vida joven-adulta es muy compleja, saber que estabas cuando había tráfico o melancolía o cuando tenía sed y que ahora no estés. 

No estás y estás por allá maximizándote. Yo te admiro muy cabrón porque todo lo que has hecho está teñido de una dulce bravura . Después de este octubre, como que todo lo puedes. Aquel que sobrevive a esas cantidades de zozobra podría ser dueño del mar, del mar. Y con ese mar en medio, celebro tu cumpleaños porque tu presencia en el mundo es un pretexto para tener un carnaval de esos que duran toda la vida.

Muchos años más para ti que eres mi amiga, mi brother, mi cómplice y por supuesto: mi charquito.

Charquito de pipí güerita <3 nbsp="nbsp">





Te quiero infinito y te veo en un mes para darte un homenaje esperando que este -que es pequeño- te llegue para hacerte sonreír.


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