Yo sé que es un calcetín, pero sé también, de la misma manera, que tiene voluntad. Espera los días de fiesta sobre mi cama.
Aparece cuando la ropa recién descolgada del closet y que voy a usar yace sobre el edredón, y espera ahí en lo que me baño.
Me baño pensando en él. Me baño esperando que no esté cuando vuelva... y rezo por que sí esté.
Mientras me pongo desodorante o me seco los oidos con un cotonete, lo miro de reojo y de espaldas. Y sé que él me mira a mí, aunque no tenga ojos, me mira, me asecha.
El calcetín no tiene color definido, no tiene par. No recuerdo si alguna vez lo tuvo. No recuerdo cuando lo compré y no recuerdo cuánto tiempo tiene ahi.
El calcetín va conmigo de fiesta siempre. Invariablemente, las fiestas a las que me acompaña terminan en bacanales. Al día siguente no recuerdo más que obscuros flashasos de lo que sucedió. Sólo amanezco cruda, con sabor a colilla en la boca, en mi cuarto...mi ropa regada por ahí, un zapato aquí otro por allá...y él calcetín ya no está.

meacuerdodeésto
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